María Elena González tiene 53 años y se dedica a la venta de tacos de guisado. Su jornada empieza a las cinco de la mañana, hora en la cual se levanta para terminar de cocinar la comida que venderá a partir de las ocho en su local en compañía de su esposo e hijos.
Desde su infancia se dedica al comercio: "llevo trabajando por mi cuenta siete años, pero ya es de generación trabajar en la venta de tacos de guisado. Desde niña soy comerciante".
Su venta la lleva a cabo en un local semifijo (de metal blanco) ubicado en la calle José María Lafragua, frente al número 18, en la colonia Tabacalera. Llamado por algunos clientes "El cuatro vientos", expresa María Elena que así lo nombraron porque hace mucho frío y "pega el aire de todas partes".
Sonriente dijo que lo que más le gusta de su trabajo es "atender a mi clientela y que le gusten mis guisados".
A las dos de la tarde, hora en la que la venta ha terminado, María Elena y su familia recogen y limpian su negocio para después acudir al mercado de la Merced a comprar lo que utilizarán para los guisos del día siguiente.
Orgullosa comenta que sus hijos aparte de ayudarle en las mañanas tienen otras actividades: "mi hijo es maestro de baile por las tardes y mi hija estudia para ser estilista".
Después de realizar las compras, regresa a casa a cocinar diferentes guisados para la vendimia.
Son cerca de las diez de la noche y María Elena ha preparado gran parte de la comida que se venderá en pocas horas.
Se dispone a descansar, concluida su jornada por este día, pero en unas horas, antes de que salga el sol, comenzará el arduo esfuerzo que realiza a diario junto a su familia para cubrir los gastos y necesidades del hogar.
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